4. A los suburbios

Ryan pasó los minutos observando los curiosos artilugios que daban vida al interior del taller, mientras el técnico modificaba el rob-orbit. Aunque la mayoría eran pequeños droides domésticos desmembrados o sin carcasa, a Ryan le llamó particularmente la atención un robot antropomorfo diminuto que yacía en un rincón del mostrador. El aparato tenía una cabeza cuadrada del tamaño de un puño en la que se reproducía una secuencia intermitente de corazones fucsia sobre un fondo blanco.

-¡Esto ya está, muchacho! -gritó el técnico mientras salía de la trastienda con el rob-orbit en sus manos. Una vez que lo hubo depositado en el mostrador Ryan lo encendió y, al momento, empezaron a brillar los leds rojos que recorrían la parte baja de la carcasa, formando una line recta bastante elegante a ojos del muchacho. Para su sopresa, Ryan comprobó que al encender el aparato, este decía “Nano” con una voz robótica muy peculiar-. Eso ha sido cortesía de la casa, como ves, ha quedado mejor de lo que esperabamos, además ahora ya puedes usarlo para comunicarte, pero debes saber algo.
-¿De qué se trata? -preguntó Ryan todavía embelesado con el aspecto de Nano.
-Todos los bloques de memoria de tu mascota están intactos, pero hay un pequeño archivo en uno de ellos que me ha sido imposible abrir. No debe ser muy complicado de descifrar, pero me temo que yo no puedo ayudarte en eso.
-Pero yo no he guardado nada -se extrañó Ryan-, ni siquiera se cómo hacerlo.
-Posiblemente no sea nada del otro mundo, pero mientras no consigas abrirlo tampoco podrás eliminarlo.
-Si esta va a ser mi mascota debería conocer todos sus secretos, ¿que puedo hacer?
-Tengo un colega en los suburbios que quizá pueda ayudarte.
-¿Los suburbios? -dijo Ryan preocupado- Jamás he ido hasta allí.
-No te preocupes muchacho -respondió el técnico con una sonrisa-, no tendrás que internarte mucho en los suburbios. El local de mi amigo está muy cerca del Distrito Tecnológico. Voy a transmitirle las coordenadas a tu Nano desde mi equipo -dijo el tipo mientras tecleaba en un plasma anticuado- así no tendrás pérdida.
-Se lo agradezco -dijo Ryan- y, ¿por quién tendría que preguntar?
-Por Robik.

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7 comentarios en “4. A los suburbios”

  1. epi87 Says:

    Me está gustando la historia, aunque me has dejado co las ganas de más XD

  2. Kelemvor Says:

    Muchas gracias!! Aqi voy poquito a poco que si no luego cansa jejeje

  3. epi87 Says:

    Te deseo feliz 2008 anticipadamente, porque el día uno dudo que pueda hacer algo XD

  4. Montaraz Says:

    Wenas… tras ver tu comentario en mi blog me he pasado por aquí a ver lo que contabas.

    Me he llevado la agradable sorpresa de encontrar una interesante historia… y la desagradable de que hace tiempo que no la llevas adelante.

    Pues desde aquí te animo a que sigas con ella… Un saludo. 😀

  5. Cyssie Says:

    Yo también te animo. He llegado aquí de salto en salto y lo que me he encontrado ha sido muy gratificante.

    Te guardo en mis enlaces para que no se me olvide visitarte 😉

  6. Kelemvor Says:

    Pues muchas gracias a los dos. Desde que tenga más tiempo intentaré adelantar la historia!!


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