Prólogo: La Ciudad Embudo

Publicado noviembre 23, 2007 por kelemvor
Categorías: Libros, Relatos

“Orígenes de la Ciudad Embudo” Vol. 1

Planeada inicialmente como un polígono industrial, la ciudad de Uteria fue conocida desde su fundación como el Sector 3/15.

Fundada en el año 2715, Uteria nació como un polígono industrial destinado de manera casi exclusiva a la ingeniería naval, industria muy en auge por aquel entonces.

Ya desde sus primeros días el rendimiento de Uteria parecía ser muy superior al de los otros sectores, y pronto empezó a llamársele la “Madre de los transoceánicos modernos”

De manera casi fortuita, la colonia de trabajadores que moraba en el Sector 3/15 se convirtió en una sociedad productiva , lo cual generaría que muchas familias se asentasen finalmente en la zona norte, donde se tiró el primer gran muro que componía el polígono.

No sería hasta el paso de los siglos, después de varios ensanches y planeamientos urbanísticos controvertidos, cuando el Sector 3/15 se constituyó como una ciudad. La llamaron Uteria porque, vista desde el aire, la enorme ciudad cobraba forma de matriz, con los muros este y oeste que se iban ensanchando hacia el sur, donde se encontraba El Muelle (donde empezó la ciudad). El norte sin embargo era un amasijo de edificios oscuros, y en el centro de la ciudad se erigía el Distrito Tecnológico, limpio y brillante.

Los otros sectores rechazaron durante mucho tiempo la idea de considerar al nº 3 una ciudad, pero cuando ya era inevitable, comenzaron a llamarla “La ciudad embudo”, también por su curiosa forma ensanchada al sur.

Hoy en día Uteria es una megapoli controlada por grandes compañías entre las que destaca O.R.B.I.T (Ocio, Restauración, Bienestar, Ingeniería y Telecomunicaciones), una entidad presente en todos y cada uno de los rincones de la ciudad.

Al no ser pensada como una ciudad, los habitantes de Uteria nunca gozaron del mismo estatus de “ciudadano” que se estilaba en otras partes del mundo. A pesar de las constantes protestas y reformas, los uterianos eran víctimas de un Alcalde que no era mas que un señuelo hábilmente colocado por las todopoderosas empresas.

A ojos de los pocos extranjeros que llegaban por mar a Uteria, la situación allí había sido extrañamente duradera…

Anuncios